viernes, 20 de septiembre de 2013

ENLACES DE DERECHO


http://www.drleyes.com/page/jurisprudencias/contenido/1/Civil/


1) http://www.youtube.com/watch?v=szaZj9PUEBI
DERECHO MERCANTIL

2) http://www.youtube.com/watch?v=szaZj9PUEBI
DERECHO PROCESAL CIVIL

http://www.venezuelaprocesal.net/esquemaucabtema1.htm

3)http://derechovenezolano.wordpress.com/2012/10/10/el-derecho-mercantil/

4) http://juanpablodiazm.blogspot.com/2007/08/derecho-mercantil-se-entiende-por.html

5) http://juanpablodiazm.blogspot.com/2007/08/factores-y-dependientes-del-comercio.html

6) http://roma20022.tripod.com/Trabajos_Monograficos/FUENTES_MERCANTILES

7) http://www.abogadoszulia.org.ve/biblioteca/derecho_mercantil.htm

8) http://temasdederecho.wordpress.com/ensayos-de-derecho/

9) http://temasdederecho.wordpress.com/category/legislacion/leyes/

10) http://guiasuba.dyndns.org/materias/38.pdf

11) http://derechoprocesalcivilenlinea.blogspot.com/p/apuntes-de-clase.html

12) http://temasdederecho.wordpress.com/category/ensayos-y-monografias/derecho-procesal-civil/

13) http://juancarlostoloza.blogspot.com/2011/01/descarga-de-leyes-sancionadas-en-el.html

14) http://juancarlostoloza.blogspot.com/2011/01/descarga-de-leyes-sancionadas-en-el.html

15) http://www.venezuelaprocesal.net/Dubuccuentas.pdf

16) http://www.postgradofcjp.net.ve/docs/programas/2012-2/0402613/dpi.pdf

17) http://www.postgradofcjp.net.ve/docs/programas/2012-2/0402613/dpi.pdf

18) http://www.postgradofcjp.net.ve/docs/programas/2012-2/0402613/dpi.pdf

19)http://www.madrid.org/cs/Satellite?blobcol=urldata&blobheader=application/pdf&blobheadername1=Content-Disposition&blobheadervalue1=filename=PROCESO%2BDE%2BEJECUCI%C3%93N.pdf&blobkey=id&blobtable=MungoBlobs&blobwhere=1268598467623&ssbinary=true

20)http://princezzitta.bligoo.com.mx/media/users/24/1212168/files/351284/DERECHO_PROCESAL_CIVIL.pdf

21) http://librosgratis.net/leer/?title=DERECHO+PROCESAL+CIVIL&doc=Mamfwk1Gw2rf2Ok0YLt,2JYSOqUWpra1m7oF2khuq9Iy1HQXJlzsQd6WEaWKfcZm7Z9W6tDovr8DRgIQND6dJ3dm,m8xKjajxeA8tCCyD7xkeh2PHi47sVMwNVZGLVHWa69Xilpc7hg_.pdf

22) http://norcolombia.ucoz.com/libros/manual_de_derecho_procesal.pdf

23) http://www.kas.de/wf/doc/kas_9523-544-4-30.pdf

24) http://www.kas.de/wf/doc/kas_9523-544-4-30.pdf 

25) http://www.kas.de/wf/doc/kas_9523-544-4-30.pdf

26) http://www.institutoderechoprocesal.org/upload/biblio/contenidos/PONENCIA_SEMINARIO__PROF1._DIEGO_PALOMO_V._.pdf

27) http://www.laley.com.ar/product/files/40902985/40902985.PDF

28) http://www.filecrop.com/codigo-procesal-civil-comentado.html

29)http://www.filecrop.com/codigo-procesal-civil-comentado.html




jueves, 6 de junio de 2013

EN EL NUEVO CONTRATO SOCIAL



EN EL NUEVO CONTRATO SOCIAL

©Giuseppe Isgró C.



Es importante preguntarse: con la expiación de la culpa es suficiente? Igual planteamiento es preciso hacerse en el Derecho positivo con los delitos penales, ya que, en los de orden civil, la legislación vigente, les otorga, a las personas, las acciones pertinentes para que les sea resarcido el perjuicio recibido.

En el Derecho Penal, al ser condenada, la persona, a la pena inherente, de acuerdo a la normativa vigente, por el Estado, pese a que, siempre, quien resulte afectado, tiene, paralelamente, la posibilidad de ejercer las acciones civiles pertinentes, pero, en las mayoría de los veces, y de los casos, si quien incurrió en el acto indebido se encuentra recluido mientras transcurra el lapso inherente a la pena, todo recurso para resarcirse queda infructuoso; además, hay daños irreparables, como el de la vida humana, o determinados tipos de lesiones de efectos irreversibles.

Entonces, en esos casos, con pagar la pena que le impone el Estado, mediante la legislación vigente en el ámbito del Derecho Penal, el daño que la persona en particular reciba, queda impune, pese al castigo que le es aplicado por el Derecho Positivo?

Esta es una laguna que existe, en la actualidad, en el Derecho Positivo, en el ámbito Penal, que habrá que ser corregida, en lo posible, en el futuro, sobre todo en aquellos daños susceptibles de ser resarcidos en el ámbito económico o de otra índole. Por supuesto, en esos casos, el Estado, en el Nuevo Contrato Social, tendrá a su cargo, efectuar esa compensación, pero, tomando las medidas preventivas, mediante la EDUCACIÓN y otros tipos de previsiones que corrijan, en la sociedad, desde sus orígenes, las condiciones sociales inherentes que fungen de causas para los respectivos delitos penales.

Aquí, viene ahora, la pregunta clave: En los casos en que ni la persona ni el Estado, por la índole del acto indebido, puedan resarcir el perjuicio en cuestión, y pese a que la persona pague la pena inherente impuesta por el Estado, por la que la persona estará privada de su libertad física por determinado número de años, con eso, la persona queda, ya, libre de responsabilidad y no debe nada más?

En el Derecho Positivo, en la rama penal, es así. La persona cumple su pena, recupera su libertad, y nadie le puede reclamar ni civil ni penalmente, algo más, excepto aquellos daños que por las acciones civiles inherentes no hayan, aún, prescrito; y que, de todas maneras, una persona reducida a ese estado, tampoco estará en condiciones, en las mayorías de los casos, de afrontar, honrando las obligaciones que correspondan.

Si la persona en cuestión, al igual que en la legislación humana quedara impune, pese a la pena impuesta por el Estado, habría un acto de injusticia y de falta de compensación, que dejaría un vacío. Pero, esa laguna, realmente existe en la Justicia Divina?

Por supuesto que no. Quien produjo un daño material o  moral, con consecuencias penales, cuya reparación del mismo, en la dimensión física resulte imposible de resarcir, por la legislación vigente y por la índole del daño efectuado, por la ley divina, se activa el mecanismo, donde la persona infractora, además de solicitar una nueva existencia mediante la cual adquiera el aprendizaje inherente pasando por las pruebas que le hagan experimentar lo mismo que él, o ella, hizo a otros, simultáneamente, pasará por las circunstancias de vida mediante las cuales compensará los perjuicios que en la vida anterior ocasionó.

Por ejemplo: Si privó de la vida a alguien, ahora la repone, y aquel ser, víctima de su acción indebida, nacerá como hijo o hija. Si privó de sus bienes a algunas personas, probablemente, ahora, las tenga, también, como hijos, que heredarán bienes que compensen, en forma justa, el perjuicio anterior.

Las variantes, por supuesto, son inmensas, pero, en la justicia divina, no queda ningún acto sin su correspondiente compensación, de la índole que fuere.


Por otra parte, es el mismo Espíritu, además de la acción de la ley cósmica, que, en líneas generales, solicita la oportunidad, mediante una o más existencias, según la magnitud del caso, de, al mismo tiempo de pasar por análogas experiencias, como aprendizaje, compensar el daño efectuado, en la forma que corresponda a cada caso.

domingo, 19 de mayo de 2013

MEDITACIONES ESENCIALES: 829




MEDITACIONES ESENCIALES: 829

©Giuseppe Isgró C.



Las deudas, de cualquier índole, constituyen, aún, una especie de esclavitud, en el ámbito moral, espiritual o económico. Estos tipos de obligaciones únicamente pueden ser saldadas mediante su respectiva compensación, para emanciparse de las mismas.

Otra índole de esclavitud es la ignorancia, razón por la cual una persona puede quedar, virtualmente subordinada a otra, y ser manipulada indebidamente durante toda una existencia o ciclo de vida.

Solamente el conocimiento de la verdad podrá dejar en libertad, y con plena autonomía, a quienes se encuentren en estos casos, que, en la actualidad, constituyen importantes segmentos de la población mundial.

Esta forma de manipulación esclavizante puede ser de carácter espiritual, político, económico, laboral o profesional, social, jurídico, filosófico o de cualquier otra índole.

Otra variante de esclavitud lo constituye el desconocimiento de las leyes naturales que conducen al ser humano a superar los límites de la estricta justicia divina, pese a la advertencia coercitiva que por medio de la vergüenza experimenta dentro de su conciencia.

El dejar de conducirse, en la vida, de acuerdo con las leyes naturales, de todas índoles, puede transformar a una determinada persona en esclava de algunos vicios, razón por la cual deja de ser dueña de sí misma. En todos casos, estas son condiciones transitorias, aunque puedan durar varias existencias, que, oportunamente, cada quien superará, adquiriendo pleno dominio de sí, y autonomía consciente en forma gradual.

Una última esclavitud que es preciso erradicar de todos los códigos penales y tributarios en el planeta tierra son las sanciones penales por delitos fiscales.

Se dio un paso importante al erradicar de los códigos civiles las penas de privación de libertad por deudas económicas.

Ahora es preciso dar un paso adelante eliminando las que corresponden a los delitos fiscales, calificándolas de deudas económicas, con sus respectivas penalizaciones de carácter financiero, pero no de índole de privación de la libertad que transforma al Estado en amo de la vida de un ser humano, ocasionándole un daño moral y humano de múltiples vertientes que trasciende cualquier nivel de perjuicio que la persona en particular  haya podido efectuar.

Este tipo de humanización del derecho penal es preciso llevarla a cabo a nivel mundial y constituye un campo de vital importancia en el cual los nuevos juristas deben centrar su atención en armonía con los derechos naturales del ser humano.

Para el Estado, el carácter monetario de una acción humana no puede prevalecer sobre el valor de la dignidad de la persona.

Allí reside la misión del Legislador, mediante leyes justas, ajustadas al Derecho Natural, de educar al ser humano, dándole la oportunidad de rectificar, aun cuando se les apliquen sanciones de otras índoles ajenas a la de privación de la libertad, que es contraria a la naturaleza.

lunes, 17 de diciembre de 2012

EL PODER DEL CONOCIMIENTO CRECIENTE


EL PODER
DEL CONOCIMIENTO CRECIENTE

POR ©GIUSEPPE ISGRÓ C.

-“Una vez alcanzada aquella meta ha surgido ante mí otra más elevada”-.
Friedrich Schlermacher

           Cuando le preguntaron al gran jurista italiano Francesco Carnelutti, por qué en edad avanzada continuaba investigando y escribiendo, él respondió: -“Para corregir mis errores”-.
Por muy adelantado que esté alguien en el camino de la sabiduría, siempre considera que, es tanto lo que hay que avanzar,  que está muy lejos de considerarse una persona sabia o que ya aprendió lo suficiente, al contrario, mientras más avanza, se percata mejor, cada quien, de la inmensidad de lo que queda por andar.
La carrera universal del ser humano es sin límite; es una evolución ascendente, en forma de espiral. Es eterna, por tener ese carácter el inmortal espíritu.
Desde la más remota antigüedad, los más preclaros individuos han tenido conciencia de la progresión cíclica de la existencia humana, en infinitos y continuos ciclos evolutivos –o fases existenciales-, donde cada una es la encarnación de una nueva etapa de progreso, la cual, una vez culminada, prepara la siguiente, al igual que, cuando se asciende una montaña, mientras más alto se llega, más lejos se ve.
-¿Dónde está el comienzo y el fin, en las metas cósmicas?-.
Lo eterno y lo infinito en el espacio y tiempo parecen no tener términos, como en efectos así es. Cabría la pregunta: -“Que había antes del comienzo y que habrá después del fin?
Un nuevo ciclo, un grado más elevado, una realidad distinta, otro planeta, retos más exigentes y oportunidades nacientes para potenciar la maestría personal y realizar la gran obra cósmica.
En cada etapa de la carrera universal, el mismo espíritu inmortal; más sabio, maestro hasta allí, pero, eterno aprendiz de ahí en adelante, hasta el infinito, que significa siempre un más allá; hasta la eternidad que quiere decir: el eterno presente, -como suma existencial cósmica-, en el aquí y ahora, en constante progresión.
Llegar a la meta, en determinado rango evolutivo, implica aspiración a lo que sigue después.
El presente constituye la base como eslabón de la cadena evolutiva universal de la eternidad que está por delante; si ese eslabón requiere fortaleza, hay que trabajar en ello hasta fortalecerlo en grado suficiente y luego pasar al siguiente; cada grado es un aula de estudio; al desocuparla, otro la ocupa y se asciende al siguiente grado.
Existen infinitas aulas de estudio con sus respectivos grados de sabiduría; cada uno –y sus funciones- implican tareas que, como misión de vida, se realizan para aspirar al salario cósmico.
El aliento cósmico permite absorber las energías suficientes -por medio de la aspiración divina que, en determinados grados va manifestándose en cada persona- hasta realizar la obra sin importar la cuantía.
Mientras más elevadas es la obra, mayor cantidad de energía es la absorbida, en grado suficiente, acorde a la magnitud de lo que hay por realizar.
El universo secunda a cada persona, por cuanto, dentro de la aparente ilusión de que la obra es propia, ésta es, en realidad, la del Supremo Hacedor, de cuya divina inteligencia se es instrumento ejecutor.
Los planes fueron trazados por el Gran Arquitecto del Universo; cada persona asume, voluntariamente, los objetivos que su visión y fuerzas les permiten, que representa su cuota de cooperación, en cada etapa, y por ende, el salario que va obteniendo le da autonomía en su ascenso gradual y eterno por los infinitos canales de la evolución universal.
Todo logro, o triunfo, es un paso hacia delante y te faculta para uno mayor.
En cada escalón están las tareas inherentes y la emocionante certeza de nuevas cosas por aprender  que califica, a cada persona, de aprendiz de la sabiduría –que investiga la verdad-, en el eterno presente.
Las necesidades cósmicas y personales son las que orientan los diferentes niveles de aprendizajes como guías certeras en la evolución –grados de conciencia adquiridos- en la escala cósmica.
Cada nueva experiencia, en la infinita variedad, es un grado más de percepción de conciencia.
Es tal la inmensidad de resultados positivos que depara la infinita carrera humana, que hay que aprovechar cada minuto al máximo para permanecer en movimiento ascendente, y constante, para recibir la riqueza universal que a cada persona está asignada.
Se precisa aceptación. Abrir la puerta de la mente para recibir la abundancia universal; engrandecer la copa de la vida para tener mayor capacidad de absorción. De trabajo, estudio y aprendizaje aplicados al servicio de la humanidad, aquí y ahora, aunados a la práctica de todas las virtudes, con el supremo amor como escudo y poder universal que energiza y concede la potencia suficiente, y necesaria, para amar con efectividad a la sabiduría universal y beber de sus fuentes más excelsas.
Adelante.


sábado, 15 de diciembre de 2012

EL PODER DE LA HONRADEZ



EL PODER DE LA HONRADEZ

POR ©GIUSEPPE ISGRÓ C.


     La máxima satisfacción que el ser humano experimenta es la de saber que todo logro y/o posesión lo debe a su propio esfuerzo  y a un trabajo honesto.

La conducta del sabio es recta en sus propósitos, acciones  y resultados. Sabe que la honestidad  es el único camino que conduce a una vida feliz. Por lo tanto, busca todo bien en lo honesto, y encuentra, dentro de sí, el supremo contento. La experiencia de la vida demuestra que, para alcanzar la felicidad, la honestidad es el bien exclusivo que la proporciona.

Todo acto de honradez genera tranquilidad interior, seguridad, confianza en sí mismo, autoridad moral, auto-respeto y disponibilidad para los logros que deben ser alcanzados. La razón es el fiel de la balanza que indica la conducta a seguir, en cada caso, rigiendo las acciones de acuerdo con la justicia, la integridad, la probidad, la lealtad y el honor.

Todo cuanto hagas, hazlo por amor a la honestidad y a la rectitud, para tener la conciencia tranquila.

Adopta, en todo momento, decisiones justas, tanto para otros como para ti. Condúcete, frente a las pruebas de la vida, con serenidad, ánimo tranquilo, fe, valor, aceptación de la realidad y sinceridad interior, firmeza, constancia, plena comprensión de las leyes cósmicas y sus valores. La experiencia de la honestidad pone en práctica todas las virtudes que generan y, mantienen, el honor, en cada uno de los propios actos.

La integridad moral, permite cumplir el propio deber, a plenitud, y, lleva a resistir la tentación de los actos reñidos con lo honesto; la probidad, lo hace cumplir, dando a cada uno lo suyo, por respeto a las leyes y, para mantener la reputación intachable; la lealtad, lo cumple con placer y desinterés; y, la honestidad, por amor al bien,  rindiendo honor a los propios compromisos, alcanzando un sentimiento de auto-liberación. Todo acto en desacuerdo con la honestidad es una deuda cósmica que se adquiere, la cual debe ser pagada, oportunamente. Además, por un mecanismo cósmico, en el mismo momento que alguien decide obtener cualquier indebida posesión, simultáneamente, actúan fuerzas positivas del bien, determinando que, una vez obtenida, la desplazarán de sus manos.

La experiencia acumulada por los sabios indica que, toda persona debe retener para sí solo  lo que le pertenece, para gozar de la paz interior. De esta manera se experimenta la libertad personal.

La justicia universal coopera, con la persona honrada, a mantener el equilibrio evolutivo. Además, todo lo ve y lo pesa, inflexiblemente, haciendo pagar, a cada quien, aquí y ahora, lo que la balanza indica, con sus respectivos intereses. Es preferible ser acreedor. Cuanto antes cada uno pague sus compromisos cósmicos, por la Ley de Compensación, mejor. Dispondrá de libertad integral: física, moral, intelectual y espiritualmente, poder de realización, , gozará de la verdadera felicidad.

Conviene entusiasmarse con las riquezas acordes con la honestidad, pues, de seguro que agradará el destino que le toca a sus poseedores. Siempre, todos han quedado satisfechos de cualquier acto efectuado de acuerdo con la honradez.

Responde con honradez a la confianza que te han otorgado tus conciudadanos.

Cumple tu deber por amor al bien y sé virtuoso por conciencia y comprensión de los valores reales de la vida, de los beneficios genuinos y de la felicidad que proporciona  la práctica de las virtudes. Ten presente que, frente a toda situación,  la vida prueba tu honradez. Mantén firme tu resolución de salir airoso aplicando los principios de la dignidad, la decencia, la justicia y el amor.

Simón Bolívar, decía: -“hombres virtuosos, patriotas e ilustrados, constituyen las repúblicas”, y, -“la educación forma al hombre moral”-.

La honestidad, -parafraseando a Duclos- actúa por conciencia, se desarrolla con la educación, se mantiene con los principios y se fortifica con el ejemplo.

La honradez es tu mayor riqueza y crédito. Actúa con buena fe. Sé confiable, justo y honrado, siempre. Cada día palparás, más y mejor, que la experiencia de la honradez proporciona la auténtica   felicidad de la vida y un elevado sentido de la auto-estima y dignidad personal. 


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Desde la antigüedad, tanto los sabios como la gente sencilla, se han percatado de la presencia de la ley divina que actúa, instantáneamente, haciendo esfumar el dinero –u otro bien- mal habido, aparte de dejar poco bien parados a sus ejecutores. La honradez, la veracidad, la equidad, la rectitud, el trabajo efectivo, la paciencia, la persistencia, el entusiasmo, la moderación, la prudencia, la templanza, la voluntad de servicio,  el ahorro y la inversión, el sacrificio, el esfuerzo constante, constituyen el único camino a la auténtica riqueza integral, al bienestar sólido, a la tranquilidad de espíritu, y, a hacerse dignos de que, las leyes cósmicas,  y, la protección divina, concurran en cooperación  activa, a prestar su concurso, por cuanto, el Gran Ser Supremo,  y la vida, ayudan a quienes se ayudan a sí mismos, correcta y honradamente, y persisten, con ánimo contento, confiados, en el resultado final positivo, en todas las etapas  existenciales.

La única manera de alcanzar la auto liberación es estando libre de deudas de toda índole; económicas, morales, etcétera.
Quien, indebidamente, se aprovecha de otros, aparte de quedar, instantáneamente, sujeto a la acción de la ley cósmica,  se convierte en esclavo de quienes ha perjudicado, y, antes o después,  debe reparar la falta, incluyendo los respectivos intereses, y, en el intervalo, dejará de tener libertad de acciones hasta el día en que inicie la reparación y compense el hecho. 
Es una fuerza de coacción cósmica que actúa  oportunamente (inmediatamente), llevándose lo indebido, de múltiples y variadas formas, zahiriendo al infractor, quien dejará de tener paz hasta que actúe correctamente y restablezca el equilibrio, compensando su deuda  existencial.

Quien quiere ver, observa claramente esta ley, y los efectos de su infracción en todas las áreas de la vida.  Todos los que se aprovechan inadecuadamente de sus funciones, con manejos indebidos de las situaciones, pese a lo mucho o poco obtenido, las necesidades surgidas se lo llevarán, encontrándose igual que antes, con la agravante de una deuda innecesaria, un cargo de conciencia que instan a la rectificación, y, además, fuerzas cósmicas los mantendrán en tareas en las cuales deberán compensar el hecho y, por mucho que se quiera, se dejará de tener la libertad debida, hasta que cada uno salde su compromiso cósmico y obtenga la auto liberación, actuando en plena armonía y concordancia con las leyes cósmicas: justicia, rectitud, honradez, sinceridad, trabajo efectivo, estudio constante,  etcétera.

Con la vida no se juega, por cuanto, el “ojo que todo lo ve”, mediante un mecanismo simultáneo,  realiza movimientos adecuados que neutralizan cualquier acto indebido del que se aparta del justo camino.

Pero, la vida es colaboradora insuperable cuando cada uno  decide recorrer  el camino del servicio, del progreso, de la justicia, de la práctica de todas las virtudes y del amor.

La vida, con tiempo, prevé a las propias necesidades; por supuesto, no hay que quedarse de brazos cruzados, tal como dice la máxima popular: -“Ayúdate que Dios te ayudará”-.

Hay que tener confianza en la suprema bondad, en el sentido de que, aún en el peor rigor de la justicia divina, ésta siempre busca el bien de cada quien y aun imponiendo corrección severa, si se acepta el hecho y se opta por la propia redención, con paciencia, constancia y confianza,  todo coadyuvará en beneficio propio.

La justicia universal da a cada quien exactamente lo que se merece, ni más ni menos. Hay sólo un camino: lograr mayor merecimiento, haciendo lo que debe hacerse, dando más y mejor  servicio, siendo altruistas y generosos, alcanzando la excelencia, en todo.

La regla de oro en las interrelaciones humanas la constituye la antigua  máxima: -“Hacer a los demás  lo mismo que se quisiera recibir  para sí en idénticas condiciones”-.

Dale a la vida lo mejor que puedas darle y ella te dará lo mejor que tú seas capaz de recibir.

Respeta la porción ajena y conservarás la tuya intacta para usarla a tu mejor conveniencia.  Al que quita le será quitado; al que da, le será dado más aún, para que siga dando: servicio, amor, respeto, etcétera.

Lo mismo que tú quieras para ti, debes darlo antes y lo recibirás oportunamente.

Acepta la abundancia de este día, realiza tu tarea con ánimo contento y sé feliz.

Adelante.


sábado, 1 de diciembre de 2012

ANDRÉS BELLO, EL SABIO





ANDRÉS BELLO, EL SABIO

Por ©Giuseppe Isgró C.

Carlos V, con agudeza singular, frente al voraz afán por destruir todo vestigio del pasado, como lo señala Bartolomé De Las Casas, en su reseña al respecto, sugería rescatar la memoria histórica de los antepasados, en el territorio americano.

Uno de los que siguieron aquella sugerencia fue Pedro de Cieza de León, que en su Crónica del Perú y en El Señorío de los Incas.

En todo país es preciso rescatar los Valores de la Patria. Andrés Bello, relevante figura del humanismo americano, fue conocido, en su época, como “el hombre que lo sabía todo”.

Ya al salir para Londres, en junio de 1810, en compañía de López Méndez y de Simón Bolívar, había escrito su Resumen de la Historia de Venezuela, y la Gramática Castellana para el uso de los americanos, con la que buscaba mantener la unidad del castellano, era una obra acabada.

Sin duda, denota ya, a esa temprana juventud, un genio formidable, con la que habría pasado como uno de los grandes hombres de la humanidad. Es la segunda gramática más importante después de la de Antonio Nebrija, escrita en 1492, con análogo fin. Su lectura es una delicia, por la concisión, perfección de estilo y claridad en las ideas, en la edición ampliada y comentada por Rufino José Cuervo.

Su permanencia en Londres, y su acceso a la Biblioteca del Museo Británico y a la de Francisco de Miranda, durante diecinueve años, le permitió cultivar ampliamente su acervo cultural en tal grado que constituyó la base para su fecunda obra en Chile, en la tercera etapa de su vida.

Su extensa obra como Jurisconsulto y Legislador, por su aporte a la Constitución Chilena, a la Redacción del Código Civil, que al igual que lo hacen los literatos con el Napoleónico, es preciso leer para perfeccionar el arte de escribir con precisión en las ideas y la elegancia en el estilo.

Fue, además Pedagogo, de múltiples facetas, que creó “escuela” y una constelación de discípulos que continuarían su obra. Su discurso al inaugurar la Universidad de Chile, de la que sería su Rector aún después de su desencarnación, impresionó al joven Rafael Caldera, cuando a los diecinueve años escribió su obra “Andrés Bello”, -clásico continental del bellismo-, analizando las principales las vertientes del Maestro.

Fue el pionero, en América, del Derecho Internacional, siendo el redactor de gran número de Tratados, además de la reseña de Bolívar en Londres, de lectura obligada, y de la adaptación de los principios del Derecho de Gentes, a la realidad americana, para hacer más fluidas las relaciones internacionales de las jóvenes naciones.

En geografía, astronomía, historia, poesía de corte clásico, cultivo del latín, griego y otras lenguas, Derecho Romano, Crítica Literaria, Discursos en el Senado Chileno, traducciones como la de Orlando Enamorado, e incontables artículos para la educación de América, sus estudios del Cid, los de Filosofía y filología, entre otros, sus columnas en el Repertorio Americano y en el Araucano, denotan la vastedad de su saber.

Cuando, en cierta ocasión Antonio Leocadio Guzmán daba un discurso sobre Andrés Bello, se disculpa enseguida cuando observa que le resulta poco fácil abarcar la inmensidad del personaje.

Andrés Bello sigue siendo uno de los principales maestros de las patrias americanas, ya que trascendió los límites de la propia, y los nuevos líderes e intelectuales, y cualquier persona que se precie de culta, precisa emular, cultivándose, en las obras completas del sabio venezolano.
Qué influjo no ejercería sobre Rafael Caldera en su larga trayectoria política, pedagógica y de profundo pensador, como se denota en “Moldes para la Fragua”, y en “Reflexiones desde la Rábida”, sin duda otro modelo a emular, para las nuevas generaciones.

Juan Vicente González estaba asombrado cuando el 24 de noviembre de 1865, al llegar la noticia de la desencarnación de Bello, la gente, en la Caracas de entonces, la recibió con cierta indiferencia. Él presintió el suceso al ver que esa tarde era menos alegre que las otras tardes caraqueñas.

Luis Correa señala algo análogo con Teresa de la Parra, escritura de exquisita prosa y estilo clásico, con sus obras cumbres Ifigenia y Memoria de Mamá Blanca. Argentina, México, y el resto de Latinoamérica, exaltaron los méritos literarios de su obra, pero en Venezuela pasó como algo intrascendente.

Empero, los maestros de la Patria constituyen los paradigmas que es preciso emular en la edificación de la propia obra, ya que ellos vieron más lejos los futuros destinos que se precisa construir en el espacio y en el tiempo. Un claro ejemplo lo tenemos con José Antonio Páez y Simón Bolívar.

Pero, al igual que lo hiciera Andrés Bello, hay que avocarse al estudio de la obra de todos los grandes hombres, y mujeres, de la humanidad, para el cultivo de la Doctrina Universal, y tener la visión amplía en las funciones de líderes, que cada generación está destinada a generar.

Centremos, las nuevas generaciones, la atención en la obra de Andrés Bello, y sin duda alguna tendremos el mejor ejemplo a emular en el desarrollo del propio intelecto y comprensión del mundo en el que nos ha tocado vivir.

Adelante.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

ANDRES BELLO







ANDRES BELLO

©Giuseppe Isgró C.



Andrés Bello, -el primer humanista de América-, es uno de los dos Aristóteles que, simultáneamente, dio Venezuela. El otro fue José María Vargas.
La vida de Andrés Bello contempla tres etapas claramente definidas: la primera, denominada “La caraqueña”, desde su nacimiento, el 29 de noviembre de 1781, hasta el 10 de junio de 1810, día en que, junto con Simón Bolívar y Luis López Méndez, viaja a Londres, en misión diplomática.
La segunda, “La londinense”, cuya duración alcanza hasta el 16 de febrero de 1829, fecha en que se embarca en el bergantín Grecian con destino a Valparaíso; y la tercera, “La chilena”, desde el 25 de junio hasta el 15 de octubre de 1865.
En cada etapa, Andrés Bello, cumple un rol y todas forjan al maestro de América, personalidad tan rica en contenido vario y de multiplicidad en la acción, que, bien podría decirse, vivió muchas vidas en una sola y en cada una brilló la creatividad del genio.
Sí solamente hubiese escrito su obra “La Gramática de la Lengua Castellana destinada al uso de los americanos”, habría pasado a la historia como uno de los grandes hombres de América y de la humanidad, por cuanto, tal como lo señaló Dámaso Alonso, -en su prólogo, en la edición respectiva de las Obras Completas-, es una de las mejores que se han escrito en lengua española, y una de las mejores del mundo.
Es el primer, -y el más importante-, poeta de corte clásico que, en su rango, ha dado el continente americano.
Sus “Silvas”, -a la Agricultura de la Zona Tórrida-, la Alocución a la Poesía, etc., que formaban parte de una obra de mayor extensión, intitulada América, y su traducción de “Orlando enamorado”, lo califican como uno de los mejores poetas descriptivos de la lengua española.
Andrés Bello, es, con justicia, con su Código Civil de Chile, -de elevadísima excelencia-, -al igual que Alfonso X el Sabio, con sus obras EL ESPECULO y LAS SIETE PARTIDAS-, uno de los grandes legisladores –que a nivel individual-, ha dado la historia de la humanidad, en cuya estructuración, si bien, Bello, consultó todos los códigos existentes, en su época, refleja originalidad en los enfoques y maestría inigualable en su redacción. El Código Civil, es una obra que, comenzada en equipo, dejó en el camino a sus integrantes, excepto a Bello, quien con tenaz persistencia, continuó su elaboración por más de veinte años, el cual fue aprobado sin enmiendas, -salvo las hechas por él mismo, posteriormente-, por unanimidad, por el Congreso chileno, en 1855. Casi todos los países latinoamericanos lo adoptaron, excepto Venezuela. Aún conserva vigencia, salvo las adaptaciones fruto de los avances de los pueblos. Es un clásico de lectura obligada para todo intelectual y por las nuevas generaciones.
Fue, Andrés Bello, -en América-, el pionero del Derecho Internacional, publicando, en 1832, su obra “Principios de Derecho Internacional”, -inspirándose en la grandiosa obra jurídica del maestro de Salamanca y asesor de Carlos V, Francisco de Vitoria, fundador del Derecho Público Internacional, y gran exponente del Derecho Público Interno y Derecho Natural, así como en las obras de Hugo Grocio, Samuel von Pufendorf y Emerich de Vattel, entre otros-, la cual escribió para orientar, adecuadamente, y optimizar, las relaciones internacionales de Chile.
De igual manera, escribió un excelente tratado sobre “Derecho Romano”. Como crítico, Bello, sintetiza, en profundo y ameno análisis, toda la obra literaria de la antigüedad, desde los Vedas, el Mahabharata, los Upanishads, los clásicos griegos, los hebreos, -escribió una descripción sintética de la Biblia-; los latinos, -cuya síntesis, por ejemplo, es una de las mejores que leerse puede, aún comparándola con otras de autores posteriores-; pasando por los clásicos españoles, franceses, ingleses, y las más importantes de su época, incluyendo escritores neo-clásicos del Renacimiento, y los máximos exponentes del Romanticismo.
Su estudio del Mio Cid, -buscando la influencia de sus orígenes-, es un tratado que recibió elogios de Menéndez Pelayo.
La gramática latina, comenzó a estudiarla -en temprana edad-, en Caracas, dejando sus frutos al complementar la obra de su hijo Francisco Bello. La gramática griega la profundizó en la casa de Francisco de Miranda, en Londres, lo cual le permitió leer, en sus originales, los clásicos griegos.
Sus escritos históricos y geográficos reflejan la profundidad de su visión, -tanto en sus poemas como en otros artículos-, dejando un excelente “Resumen para la Historia de Venezuela” y la obra “Cosmografía”, en la cual sintetiza conocimientos de astronomía.
Tuvo en gran estima la Historia de Roma, de Tito Livio, que releyó gran número de veces.
Su labor en el Senado –es elegido senador en 1837 y reelegido sucesivamente hasta 1864 (se le concedió la ciudadanía chilena mediante una ley especial)-, dejó discursos que constituyen fuente obligada para todo político.
Su labor periodística la inicia, Bello, en Caracas, pero, la desarrolla en mayor grado con la fundación -en compañía del neogranadino Juan García del Río-, de la Biblioteca Americana, en 1823, de corta duración. En 1826, funda, él solo, el Repertorio Americano, rigurosamente americanista. En 1831 comienza a publicar en el Araucano, del cual será su director en 1850. Bello, publicaba la síntesis de todos los avances y progresos de su época para orientar –instruyendo-, al pueblo de Chile y de América.
Su labor como educador, en todos los niveles, alcanza la máxima expresión creativa con la fundación de la Universidad de Chile, de la cual fue su primer rector desde el 21 de julio de 1843, durante 23 años. Su discurso inaugural por si solo sería suficiente para calificarlo como un gran pensador. Se constituyó en forjador de la sociedad culta de Chile, dejando una constelación de discípulos de gran quilate, que van a seguir los pasos del maestro.
Bello ha recibido, merecidamente, el título de Maestro de América, por su influencia modeladora en todo el continente.
Como filósofo, dejó su huella profunda en la obra “Filosofía del Entendimiento”, publicada en 1842, cuya proyección futura contemplaba una segunda parte sobre la filosofía de los valores –axiología- y la ética. Bello fue masón, iniciándose como tal, en la Gran Reunión Americana, fundada, en Londres, por Francisco de Miranda, en 1797. Cultivó una profunda espiritualidad y acentuada vocación de servicio a la humanidad. Constituye un digno paradigma para las nuevas generaciones, a nivel mundial, y a la vez, un ejemplo de la calificada descendencia que España sembró, prolijamente, en América. El “sentimiento bellista” unifica a millones de intelectuales, en el mundo entero, en la admiración hacia la vida, las obras y las enseñanzas del maestro. Adelante.